Foto captura de pantalla ).El hecho ocurrió en la zona conocida como Yka’a, donde los moradores aseguran vivir en permanente zozobra debido a la presencia de personas que, motivadas por la desesperación o el vicio, saquean lo que encuentran a su paso: desde cables hasta objetos reciclables de los basureros.
Según relataron testigos, el hombre se encontraba intentando forzar un medidor eléctrico con herramientas improvisadas cuando, en un mal movimiento, estuvo a punto de recibir una descarga eléctrica letal. Algunos vecinos salieron alertados por los chispazos y el olor a plástico quemado.
“Por poco termina muerto ahí mismo”, expresó una vecina, aún conmovida por el susto. “Esto ya no se puede tolerar más, vivimos con miedo y nadie hace nada”, agregó.
Los habitantes de la zona identificaron a dos hombres apodados “Carpincho” y “Negro” como los presuntos responsables de esta ola de robos. Al parecer, ambos serían conocidos en el barrio por sus antecedentes delictivos y por merodear a altas horas de la noche.
“Siempre es lo mismo, se meten entre las casas, roban medidores, cables y hasta tapas de desagüe. Después se los ve vendiendo todo por monedas para comprar droga”, denunció otro poblador.
La situación ha generado una creciente sensación de abandono por parte de las autoridades. Los vecinos afirman que la presencia policial es escasa y que, cuando se realizan llamados al sistema de emergencias, las respuestas tardan o simplemente no llegan.
“Pedimos que el Grupo Lince patrulle esta zona, ya no sabemos qué hacer. Si no es por los cables, te roban la bicicleta o se meten en tu patio”, reclamó indignada una madre de familia.
Este tipo de actos, además de representar un peligro para los propios autores, ponen en riesgo a toda la comunidad. Al manipular sistemas eléctricos sin conocimiento alguno, pueden producirse cortocircuitos, incendios o interrupciones en el suministro eléctrico, afectando a familias enteras.
Desde la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) se recuerda constantemente que cualquier intento de sabotaje o intervención no autorizada sobre los medidores o redes constituye un delito y que los responsables pueden enfrentar graves consecuencias legales.
En muchos barrios del país, los robos de medidores eléctricos, cables de alta tensión y transformadores se han vuelto una problemática recurrente, alimentada por la pobreza, el desempleo y el consumo de drogas. Sin embargo, como en el caso de Luque, lo que para algunos puede parecer una salida desesperada, se transforma en una amenaza directa a la seguridad de todos.
La falta de iluminación pública en algunos tramos, la escasa vigilancia y la ausencia de medidas efectivas de prevención permiten que estos delincuentes actúen con impunidad.
Los vecinos exigen acciones inmediatas:
Además, instan a las autoridades a dar seguimiento a las denuncias y aplicar la ley de manera firme, para evitar que estas personas reincidan o escapen de la justicia.
Este tipo de situaciones debería servirnos como advertencia social: cuando la desesperación y la marginalidad se cruzan con la falta de control, los resultados pueden ser catastróficos.
Nadie debería morir por intentar robar un medidor. Nadie debería vivir con miedo en su propio barrio.
Es momento de que las autoridades, los vecinos y las instituciones trabajen juntos para devolver la tranquilidad a nuestras comunidades.
¿Qué opinás sobre este caso? ¿Creés que las autoridades están haciendo lo suficiente para combatir este tipo de delitos? Te invitamos a dejar tu comentario y compartir esta nota.
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