La escena parece sacada de una película de terror o de un guion narco. Dos cuerpos sin vida fueron encontrados este jueves en el arroyo Frazada, ubicado en la zona límite entre San Pedro del Paraná y el distrito de La Paz, departamento de Itapúa.– (Foto captura de pantalla de Facebook).
Los restos humanos fueron descubiertos envueltos en una carpa negra, flotando en las turbias aguas del arroyo. El impacto fue inmediato: múltiples impactos de bala, profundos cortes y evidentes signos de mutilación marcaron la brutalidad del crimen. Según el informe preliminar, las víctimas llevaban entre 9 y 10 horas de fallecidas al momento de ser localizadas.
Uno de los cuerpos fue hallado con el rostro completamente desfigurado y las huellas dactilares eliminadas. Una práctica común en ejecuciones ligadas al crimen organizado, que busca borrar cualquier posibilidad de identificación y enviar un mensaje claro al entorno de las víctimas.
La hipótesis más fuerte que manejan los investigadores apunta a un ajuste de cuentas, probablemente vinculado al narcotráfico o a alguna estructura criminal que opera en la zona sur del país. La forma en que se ejecutó el crimen —con precisión, violencia y premeditación— refuerza esta teoría.
Los cuerpos fueron trasladados a la Morgue del Hospital Regional de Encarnación, donde especialistas forenses ya están realizando las autopsias correspondientes. Se espera que estos análisis arrojen datos clave para avanzar en la investigación: tipo de arma utilizada, hora exacta de muerte y posibles rastros que hayan quedado en los cuerpos o en la carpa en la que fueron envueltos.
Las autoridades del Ministerio Público y efectivos de la Policía Nacional se encuentran trabajando de manera conjunta. Hasta ahora, no se ha confirmado la identidad de las víctimas, aunque en la zona ya se escuchan nombres y teorías. En algunos sectores de la población se teme que estas muertes puedan estar relacionadas con disputas internas entre grupos dedicados a actividades ilícitas.
Vecinos del lugar, alarmados por lo ocurrido, relataron que no escucharon disparos ni movimientos sospechosos durante la noche. Esto refuerza la posibilidad de que los asesinatos se hayan perpetrado en otro sitio y que los cuerpos simplemente hayan sido descartados en el arroyo para deshacerse de la evidencia. El lugar exacto donde fueron ejecutados aún es un misterio, pero se presume que no está lejos de donde fueron encontrados.
No es la primera vez que hechos violentos de esta magnitud ocurren en la zona. San Pedro del Paraná y alrededores han sido señalados en diversas investigaciones por ser rutas de paso para el contrabando y otras actividades ilegales, lo que convierte al lugar en terreno fértil para disputas entre grupos criminales.
Mientras tanto, la comunidad espera respuestas y refuerzos de seguridad. El miedo comienza a calar hondo entre los pobladores, que temen que esta ola de violencia no sea un hecho aislado, sino el inicio de una escalada de terror similar a la que se vive en otras regiones del país donde el crimen organizado gana terreno.
Tras un intenso trabajo de agentes técnicos se logró identificar a ambos y se tratan de Marco Antonio Peralta Martínez de 23 años y Ronald Alexis Camacho Ortigoza de 27 años de edad.
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