Una tarde que debía ser tranquila terminó en luto para una familia en el distrito de Yguazú, departamento de Alto Paraná. El domingo 27 de abril, una presunta carrera clandestina de motocicletas provocó un accidente fatal que acabó con la vida de Vilma Beatriz Mendoza Estigarribia, una mujer de apenas 34 años, madre de cuatro hijos y que, según versiones, se encontraba embarazada. – (Foto captura de pantalla de Facebook).
Según los principales medios de la zona, el hecho ocurrió en el kilómetro 48 de la Ruta PY02, zona rural de Yguazú. De acuerdo con el reporte policial, Vilma regresaba de su jornada laboral manejando su motocicleta de 150cc cuando, de manera repentina, fue impactada violentamente por una de las motos que participaba en la carrera. La colisión fue de tal magnitud que la mujer falleció en el mismo lugar, sin posibilidad de recibir asistencia médica.
La investigación preliminar señala que en la carrera clandestina estaban involucradas al menos tres motocicletas. Los conductores identificados fueron:
Ambos jóvenes resultaron con lesiones graves tras el impacto. Gómez Quintana fue trasladado en una ambulancia de EPEM hasta el Hospital de Traumas de Ciudad del Este, mientras que Medina Ruiz Díaz fue asistido y trasladado por Bomberos Voluntarios de Yguazú al mismo centro asistencial, donde permanecen internados bajo observación.
La noticia del fallecimiento de Vilma Beatriz Mendoza Estigarribia generó una profunda conmoción en toda la comunidad de Yguazú. Vecinos, amigos y familiares expresaron su dolor en redes sociales, lamentando la pérdida de una mujer trabajadora, madre dedicada y, según las informaciones iniciales, en estado de gestación.
Además del luto, la tragedia reavivó la preocupación por las carreras clandestinas de motocicletas, un fenómeno que lamentablemente sigue cobrando vidas inocentes en distintas partes del país. Las autoridades locales y el Ministerio Público ya iniciaron las investigaciones para determinar responsabilidades y aplicar las sanciones correspondientes.
Este tipo de competencias ilegales, conocidas como «picadas», no solo ponen en riesgo la vida de quienes participan, sino también la de personas inocentes que transitan por las rutas. La falta de control, la imprudencia y la irresponsabilidad son factores que, sumados, terminan en tragedias como la que hoy enluta a una familia entera.
Cabe recordar que participar en carreras clandestinas está tipificado como un delito en Paraguay y puede acarrear consecuencias penales severas para los responsables.
Los allegados a Vilma Beatriz Mendoza piden que este hecho no quede impune. La familia solicita a las autoridades una investigación a fondo para esclarecer las circunstancias y aplicar todo el peso de la ley a los responsables. También apelan a una mayor presencia policial en las rutas y controles más estrictos para evitar que más familias sufran pérdidas irreparables.
Mientras tanto, la comunidad se organiza para acompañar en el dolor a los seres queridos de Vilma y apoyar a sus hijos, quienes ahora quedan huérfanos de madre en un contexto devastador.
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