Foto captura de pantalla ).Una banda criminal compuesta por once personas fue desmantelada recientemente en Madrid, tras una intensa investigación que unió a las autoridades españolas y paraguayas. El dato que más llamó la atención: los ladrones utilizaban el idioma guaraní para comunicarse entre ellos y evitar ser descubiertos.
Según revelaron fuentes oficiales, el grupo se hacía pasar por trabajadores de la construcción o repartidores de empresas de paquetería para poder acceder a los edificios sin levantar sospechas. El golpe final llegó cuando fueron sorprendidos in fraganti robando en un domicilio de la capital española.
La operación, que se venía gestando desde abril, fue posible gracias a una alerta temprana enviada desde Paraguay. La Policía Nacional de ese país compartió información vital sobre los movimientos de esta organización criminal, que llevaba un año operando en España, especialmente en la zona de Madrid.
Las autoridades españolas actuaron rápidamente y lograron detener al grupo en plena acción, durante un robo con fuerza. En ese procedimiento, recuperaron 48.000 euros en efectivo, producto de uno de los asaltos.
Una de las estrategias más inusuales que usaba esta banda era comunicarse en guaraní, buscando no ser comprendidos por las autoridades locales ni por testigos. Además, empleaban tecnología para vigilar a sus víctimas: cámaras, dispositivos móviles y hasta seguimientos físicos les servían para conocer los horarios y hábitos de las familias.
Pero eso no era todo. También utilizaban nombres falsos, alias y vestimenta profesional —como cascos, chalecos reflectivos y uniformes de mensajería— para pasar desapercibidos al ingresar en los edificios.
Una pieza clave del esquema eran antiguas trabajadoras domésticas que alguna vez estuvieron empleadas en los hogares elegidos como blancos. Estas personas proporcionaban detalles valiosos sobre las viviendas: objetos de valor, horarios de ausencia de los dueños y accesos vulnerables.
Gracias a esa información privilegiada, la banda podía organizar golpes certeros y rápidos, sin dejar rastros. Todo era coordinado por el supuesto líder del grupo, conocido como “Loiro” —un apodo en portugués que significa “rubio”—, quien diseñaba cada golpe como si fuera una operación militar.
Además, esta red criminal no operaba sola. Mantenía vínculos con otras organizaciones delictivas en España, con las que compartía información y hasta se dividía el botín. Una especie de «cooperativa del crimen», donde el trabajo en red les permitía cubrir más terreno y minimizar riesgos.
La caída de esta banda representa un duro golpe al crimen organizado en Europa, y demuestra que la cooperación internacional entre fuerzas policiales puede ser determinante. El uso del idioma guaraní, que en algún momento fue su ventaja, terminó llamando la atención de las autoridades y contribuyó a su caída.
Fuente: noticiasparamunicipios.com
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